Pieles sensibles, sensibilizadas y dermatitis de contacto

Karina Ulibarri
Karina Ulibarri Cosmiatra Universitaria. Esteticista. Profesional técnica de LUVRÉ Cosmética Argentina.
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Es cada vez más frecuente la presencia de pieles sensibles y/o sensibilizadas, en especial en estos últimos meses.

Existen muchos factores, extrínsecos e intrínsecos que predisponen la aparición de estas características en la piel.

Pieles sensibles, sensibilizadas y dermatitis de contacto

Son pieles excesivamente reactivas a estímulos o productos. Se caracterizan por presentar eritema moderado a marcado, con descamación fina y vasodilataciones micro-vasculares.

Si bien hay factores favorecedores y causas que la desencadenan, debemos tener en cuenta que el deterioro del manto ácido epicutáneo o factor natural de humectación es uno de los más significativos.

En los últimos tiempos todos estos síntomas y signos se ven exacerbados por mala alimentación, estrés, cambios en la rutina de descanso, así como también uso excesivo de químicos para desinfección, tapabocas , máscaras de protección, lentes, guantes, los predisponen a la formación de dermatitis de contacto.

El manto ácido epicutáneo o Factor Natural de Humectación, es una emulsión natural de la piel, que tiene un pH ácido (próximo a 5,5) y es la primera barrera de defensa ante agentes patógenos y agresiones ambientales, su composición es responsable de los diferentes biotipos cutáneos.

Está formado por una fase lipídica proporcionada por las glándulas sebáceas que aportan: ceramidas, colesterol, ácidos grasos libres y por restos del proceso de queratinización epidérmica; emulsionada con una fase acuosa proveniente de las glándulas sudorales, la cual está compuesta por cloruro de sodio, potasio, urea ácido láctico, proteínas y amoníaco.

Un desequilibrio muy marcado en esta barrera puede alterar el pH permitiendo la proliferación de agentes patógenos, que pueden causar, entre otras afecciones, acné y rosácea. También es responsable de la piel sensible.

Hablando de piel sensible, las causas o factores favorecedores son la herencia, tipo de piel y factores hormonales.

Entre los factores desencadenantes se encuentran las radiaciones solares, regiones climáticas (donde predomina el viento, frío, ambientes secos), agentes químicos ambientales, polución, factores psicológicos (estrés, alteraciones psicoemocionales), factores inmunológicos, alcohol, ciertas comidas. También predisponen los cambios bruscos de temperatura, ambientes cerrados y muy calefaccionados, malos hábitos de cuidado de la piel.

Dentro de los síntomas y signos más comunes se encuentra el ardor, sensación de sequedad, muchas veces prurito y picazón. En algunos casos la descamación e irritación son muy intensas generando inflamación y pérdida de la elasticidad.

Resumiendo, al realizar la anamnesis, se observa una piel de aspecto frágil, fina, seca, alípida, con presencia de eritema leve, moderado o marcado; cutis descamante, reactivo con predisposición a reacciones exageradas ante prácticas comunes en gabinete (producidas por sensibilidad o alergia).

Es importante tratar de equilibrar este tipo de piel, aportando aquello que ha perdido o no puede generar correctamente. En una primera instancia enfocarse en la descongestión, utilizando productos nobles, que además de sus activos de calidad, tengan buenas formulaciones en sus vehículos. Lociones, geles, serums, emulsiones libes de alcoholes y parabenos, que sean descongestivos, aporten humectación y/o hidratación y cuyas bases lipídicas no sean comedogénicas ni oclusivas, para evitar aumentar la temperatura de la piel.

El estrés, cambio de hábitos alimentarios, modificaciones en los horarios de descanso, angustia, ansiedad, entre otros, generan en nuestro organismo alteraciones y cuyas consecuencias a nivel piel pueden ser: aparición de lesiones de acné, eritemas, sensibilidad, erupciones, alergias y otras dermatitis.

La creciente exposición a la luz a la luz de las pantallas (computadoras, televisores, celulares, tablets y otros dispositivos), así como las luces led, generan radicales libres que dañan el sistema de defensa cutáneo.

El excesivo uso de jabones, alcohol en gel, y otros productos químicos barren el factor natural de humectación. Mientras que los equipos de bioseguridad como ser tapabocas, máscaras, guantes generan roces y oclusión favoreciendo lesiones, irritaciones, obstrucciones, inflamación; con lo cual es indispensable el uso de productos que la protejan y favorezcan el retorno a la eudermia.

Para aliviar los síntomas y signos de las pieles sensibles y/o sensibilizadas es importante higienizar con productos confortables, descongestivos, no abrasivos. Un excelente aliado es el Agua Micelar 5 en 1, completamente libre de alcoholes y parabenos y con acción descongestiva e hidratante.

Para realizar correcciones como descongestión, humectación, hidratación debemos evitar productos comedogénicos, oclusivos u oleosos, ya que aumentarían la temperatura de la piel y por consecuencia empeorarían el cuadro. Por este motivo toda la línea de serums de apoyo domiciliario y geles de uso en gabinete están formulados con vehículos ligeros, confortables y frescos que aportan alivio y sensación de bienestar. Para contrarrestar los cambios de temperatura, la acción del viento, el frío o la calefacción, el uso de agua termal es indispensable, ya que hidrata, descongestiona, y aporta antioxidantes para reforzar el sistema de defensa ante la acción de los radicales libres.

Los principios activos antioxidantes y descongestivos están presente en toda la línea de productos haciéndolos muy útiles para proteger la piel de un número importantísimo de agentes nocivos.




Bibliografía: Alta cosmética I y II (Dr. Fandos). Dermatoestética (Gotliv, Muhafra, Perez Damonte). Cosmiatria II (Vigliolia, Rubin)

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Karina Ulibarri

Cosmiatra Universitaria. Esteticista. Profesional técnica de LUVRÉ Cosmética Argentina.